Y esa era yo tumbada en aquella cama arañándome el vientre con fuerza mientras todo me daba vueltas, sufriendo ese congelador frío interno. Y esa era yo días antes en mi habitación dándole la bienvenida a la sangre, a nuevos tatuajes, abriéndole el paso al sufrimiento. Y esa era yo en aquel baño, arrepentida por haber permitido que la comida entrase en mí, jugando con mi campanilla a la vez unas pequeñas lágrimas salían de mis ojos por el esfuerzo; repitiendo, en mi cabeza, aquella canción que no había parado de escuchar en toda esa semana. Y esa era yo mirándome con asco, agachando la cabeza por no querer ver a aquel ser que me repugnaba. Y esa era yo esta mañana, cansada de aquellas bromas que para mí era la peor de las torturas. Y esa era yo repitiéndome una y otra vez aquellas palabras que salieron de su boca: "¡Qué asquerosa estás!"...
sábado, 14 de enero de 2012
jueves, 5 de enero de 2012
Farewell...
Siempre pensé en el momento en el que le tendría que decir adiós. Siempre pensé que sería duro seguir adelante sin ti. Siempre pensé que en el momento en el que me dijeses que te irías tendría que ser fuerte y con una sonrisa abrazarte lo más fuerte que pudiese. Ahora ese momento ha llegado, repentinamente, clavándose fuertemente en mi pecho sin dejarme respirar. Aún recuerdo el día en el que nos conocimos. Yo, una niña de nueve años nerviosa y asustada de empezar en un nuevo colegio donde no conocía a nadie, donde los primeros días sólo me juntaba con una persona que a los pocos días dejamos de hablarnos y entonces... viniste tú. Siempre callada y sola, siempre con las manos sujetando aquel lápiz, trazando líneas hasta crear los más bellos dibujos que yo había visto. Empezamos a hablar, a reír, a ir a casa de la otra, a jugar, a ser las mejores amigas que se podían ver. Empezabas a sonreír, a ser feliz y muchos lo notaron. Luego la graduación de primaria donde derramé algunas lágrimas pero ahí seguías tú, sosteniendo tu diploma con serenidad y sin derramar una sola lágrima. Más tarde, la secundaria donde por las navidades del primer año discutimos por una tontería que ya ni recuerdo. Un año después nos volvimos a juntar, nuestra relación no era como antes pero la teníamos. Tercero de secundaria, un año que nos ayudó a ser más amigas, a empezar a hacer locuras juntas, a ayudarnos con cualquier cosa, a salir, a conocer a amigos de nuestro lugar favorito. Verano... la palabra que tanto te gusta, la palabra que al pronunciarla se nos venía a la mente ese lugar junto a nuestros amigos. Cuarto de secundaria, unos meses de muchas risas, unos meses que marcaron mucho mi vida, unos meses de planes para el futuro donde te brillaban los ojos al pronunciar tu futuro colegio. Pero ahora... todos esos planes, todas esas ilusiones, todo... Se tiene que ir ya que dentro de un mes tienes que volver al lugar donde naciste, un lugar muy lejos de aquí, un lugar que sé que es importante para ti. Aún sin creerme que tengas que irte, que no volveré a verte; que una persona, que tiene un hueco muy grande y dejará un vacío aún más grande en mí ser, tenga que decirme adiós. Mientras nos fundíamos en aquel abrazo me dijiste llorando que no querías irte, esas palabras se clavaron aún más en mi pecho; intentando no llorar, mordiéndome el labio para que no salieran, muriéndome por dentro... Y ahora con la misma canción y con las mismas lágrimas me acuesto y me levanto, intentando ser fuerte sin conseguirlo, sin ganas de mirar la vida a la cara; porque como dicen tú y yo somos inseparables "zipi y zape" como nos llaman, por ser únicas en nuestra locura, porque sin ti todas nuestras tonterías no serán lo mismo.Y ayer donde tu te fuiste con otra persona para hacer unas compras, donde mi otra niña se lo decía a una amiga también muy importante para nosotras, empecé a llorar sin poder evitarlo, llorando en los brazos de mi niña, sintiéndome protegida bajo la mirada de nuestros amigos, prometiéndonos que no lloraríamos delante de ti.
Y que jamás olvides que tu nombre empieza con lo que eres; tienes la F, la F de Fantástica. TE AMO y aunque te tenga que decir adiós jamás olvidaré a una persona que marcó mucho mi vida.
Y que jamás olvides que tu nombre empieza con lo que eres; tienes la F, la F de Fantástica. TE AMO y aunque te tenga que decir adiós jamás olvidaré a una persona que marcó mucho mi vida.
miércoles, 28 de diciembre de 2011
Y ahora me pregunto... ¿Que fue de aquel tren que tanto yo esperaba? El tren que quería ir a buscar. El tren que me llevaría a donde pudiese reír todos los días de mi vida sin parar. El tren que intenté por todos los medios saltarlo y subirme a uno de sus vagones. Quise buscarlo, quise hacer lo que pudiese por mí misma; lo único que conseguí fue destruirme a mí misma por buscarlo desesperadamente.
Ya se lo que pasó con esa estación que perdí; fue destruida. Fue destruida por las palabras, por los pensamientos; cosas que creí que eran mis amigos íntimos, cosas que pensé que ayudaban a aliviar mi alma. Clavándome puñales inyectados de un letal veneno. Clavándome espinas heladas e incandescentes sin parar, ardiendo y helando mi ser al mismo tiempo. Lento, rápido, lento... Así es el ritmo con el que me mato a mí misma. Y ahora como una estúpida me ahogo en llanto, me ahogo en todo lo que me hace daño, me ahogo en mí sin poder evitarlo...
Ya se lo que pasó con esa estación que perdí; fue destruida. Fue destruida por las palabras, por los pensamientos; cosas que creí que eran mis amigos íntimos, cosas que pensé que ayudaban a aliviar mi alma. Clavándome puñales inyectados de un letal veneno. Clavándome espinas heladas e incandescentes sin parar, ardiendo y helando mi ser al mismo tiempo. Lento, rápido, lento... Así es el ritmo con el que me mato a mí misma. Y ahora como una estúpida me ahogo en llanto, me ahogo en todo lo que me hace daño, me ahogo en mí sin poder evitarlo...
jueves, 22 de diciembre de 2011
Atrapada
Envenenada por completo. Envenenada de miedo al sentir aquellas miradas en mi espalda, como un hierro incandescente introduciéndose más y más dolorosamente. Oyendo pero sin oír aquellas palabras que seguramente estarían diciendo de mí. Sintiendo aquella impotencia de no poder hacer nada, bueno... sí, esconderme. Esconderme detrás de ellas para que no me viesen; con el asco en sus miradas y mi asco interior atormentándome aquellos pequeños pero eternos minutos. Encerrada en mis pensamientos nuevamente, mirando hacia un lado y otro; no me estaban viendo, estaban a lo suyo, pero aún sentía esas miradas clavadas en mí; ese maldito veneno que no me dejaba tranquila. Y a la hora de deshacerme de aquellas telas junto con su mirada, no pude hacerlo, tenía demasiada vergüenza y asco como para hacerlo. Hasta que se fue permanecí callada y de pie, sin moverme, con aquellos pensamientos atormentadores que no paraban de reproducirse una y otra vez. Escondiéndome nuevamente en mí y en mí misma. Atrapada y asqueada.
domingo, 18 de diciembre de 2011
Golpe
Y ahora mis grandes preguntas son... ¿qué coño sabrá ella de por qué me hago cortes? ¿Qué coño sabrá ella de lo que siento? ¿Qué coño sabrá ella ahora de mí? Mientras ella me decía que yo no sabía nada de ella, esas preguntas sonaban fuertemente en mi cabeza y sin poder evitarlo más dí un fuerte golpe en la pared y eché a correr hacia la cocina y después hacia el cuarto de mi hermano donde unas amargas lágrimas caían sobre mi rostro mientras que ingería aquellas pastillas.
Quería salir corriendo de esa casa, quería volar, quería alejarme para siempre de todo y de todos...
Quería salir corriendo de esa casa, quería volar, quería alejarme para siempre de todo y de todos...
sábado, 17 de diciembre de 2011
Noria
Con el Ipod en mi bolsillo, perdiéndome en la calidez de la música frente a un enorme frío de invierno. Con mi cabeza agachada y escondiéndome en mi larga melena ocultaba unas lágrimas que habían comenzado a salir hace una hora atrás. Con el silencio de la noche, me sumergí en los rincones más desconocidos que yo había visto jamás. Eran las once, el teléfono no había parado de sonar. Unas llamadas eran desde el móvil de mi padre, otras de mi madre y algunas de amigos; sin darle importancia a su preocupación seguí avanzando perdiéndome aún más de lo que ya estaba.
Y de repente lo vi. Un camino de arboles con las típicas luces de navidad, tenía la sensación que habían estado toda la vida allí para esperarme. Con una sonrisa en la cara me sumergí en la magia de aquellos árboles, pese a mi negativo gusto por la navidad, disfrutaba como nunca y entonces ahí la vi. Alta, imponente, muy superior a mí; ahí estaba una gran noria. Como una niña pequeña corrí hacia ella, tenía muchas ganas de montarme en ella. Me sorprendí al no ver a nadie por allí, ni al señor que siempre te da el ticket, simplemente al llegar la noria se paró y me dejó entrar. Sola... sin nadie en ningún otro asiento, en la imponente sólo estaba yo. Miraba con delicadeza las luces de la ciudad, maravillada por aquel juego de colores brillantes, pero, con extrañeza observé que no había ninguna persona, todo estaba vacío... Con la mirada fija me dí cuenta que estaban apareciendo en mi interior recuerdos desagradables que se reproducían una y otra vez lentamente y otros muy felices que pasaron veloces, sin poder deleitarme de ellos. Cada vez más y más lentamente los desagradables se convirtieron en los más amargos de mi vida. Temblaba, lloraba y gritaba en aquel sitio tan alto; el móvil sonó nuevamente pero no eran mis padres era ÉL. Con la mano temblorosa pulsé el botón de llamada y sin dejarle formular la típica pregunta de que dónde estaba, con un susurro le dije: "Perdóname por todo, adiós. Te amo...". Y en lo más alto de aquella noria, con el alma fuera del cuerpo, salté...
Y de repente lo vi. Un camino de arboles con las típicas luces de navidad, tenía la sensación que habían estado toda la vida allí para esperarme. Con una sonrisa en la cara me sumergí en la magia de aquellos árboles, pese a mi negativo gusto por la navidad, disfrutaba como nunca y entonces ahí la vi. Alta, imponente, muy superior a mí; ahí estaba una gran noria. Como una niña pequeña corrí hacia ella, tenía muchas ganas de montarme en ella. Me sorprendí al no ver a nadie por allí, ni al señor que siempre te da el ticket, simplemente al llegar la noria se paró y me dejó entrar. Sola... sin nadie en ningún otro asiento, en la imponente sólo estaba yo. Miraba con delicadeza las luces de la ciudad, maravillada por aquel juego de colores brillantes, pero, con extrañeza observé que no había ninguna persona, todo estaba vacío... Con la mirada fija me dí cuenta que estaban apareciendo en mi interior recuerdos desagradables que se reproducían una y otra vez lentamente y otros muy felices que pasaron veloces, sin poder deleitarme de ellos. Cada vez más y más lentamente los desagradables se convirtieron en los más amargos de mi vida. Temblaba, lloraba y gritaba en aquel sitio tan alto; el móvil sonó nuevamente pero no eran mis padres era ÉL. Con la mano temblorosa pulsé el botón de llamada y sin dejarle formular la típica pregunta de que dónde estaba, con un susurro le dije: "Perdóname por todo, adiós. Te amo...". Y en lo más alto de aquella noria, con el alma fuera del cuerpo, salté...
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