jueves, 27 de octubre de 2011

Detrás de ellos puedo ver...


+¿Qué te pasa?

-Nada…

+¿Nada? Si no te pasara nada no tendrías esos ojos…

-¿Por qué lo dices?

+Lo digo porque puedo ver más allá de ellos.

-¿Qué ves en ellos?

+Pues… veo que detrás de ese brillo y fuerza que tienen se esconde una chica llena de dudas, cuestionándose mil cosas sin ninguna respuesta. Detrás de ellos puedo ver a alguien que no puede responder el motivo por el que se llenan de lágrimas cada día, el motivo por el que se tumba en su cama con la mirada perdida absorta en sus pensamientos y siente un grito interior que no puede explicar pero que le oprime el pecho sin poder dejarla respirar. Detrás de ellos puedo ver a una persona que le gustaría salir corriendo sin decir nada a nadie e ir a un lugar donde le gustaría poder gritar todo lo que lleva por dentro, llorar como una niña pequeña y quedarse dormida en cualquier lugar con el alivio de poder haber hecho eso. Detrás de esos ojos llenos de preciosas gotas cristalinas pude ver la sangre derramada por el dolor tan intenso que llegó a sufrir. Pero me sumerjo aún más en lo más profundo de su ser…

-¿Qué ves…?

+Veo una persona que siente que es un alma vacía, que cada puto día que pasa se cae y aún así sigue levantándose aunque no tenga fuerzas ni ganas para hacerlo. Veo que es una persona cobarde que tiene miedo a pedir ayuda a contar lo que le sucede porque ni ella misma puede explicar lo que le pasa y sé que si sigue así llegará a ser verdaderamente un cuerpo sumergido en un profundo frío interior…
"Caerse, limpiarse las lágrimas, volver a levantarse y sin fuerzas esbozar una triste sonrisa"

lunes, 24 de octubre de 2011

¿Puedes sangrar como yo?


+¡Anda! Mira estos pendientes para ti que son iguales que las cuchillas para cortarse, como a ti te gusta cortarte…

+Los que se cortan sólo lo hacen para llamar la atención –No, lo hacen porque sufren +No, hazme caso lo hacen para llamar la atención.

Y mientras escuchaba esas palabras y la conversación que mantenían ellos dos, me empecé a encoger poco a poco, sentía unas ganas de gritarle que se callase la puta boca, que no tenía ni idea de lo que es eso, que si cree que es para llamar la atención está muy equivocada, que debería aprender a callar porque así hubiera evitado que me entrasen unas ganas de gritarle en su cara todo lo que tenía guardado. Pero no lo hice…me callé como siempre sufriendo aquellas palabras en silencio como siempre he hecho y siempre hago… SIEMPRE, jodiéndome yo, sin tener ni idea que esas palabras entraron en mí mucho más dolorosas y fuertes que cualquier corte que me hacía antes. Con la mirada agachada queriendo tanto que decir… Una de ellas me estaba mirando todo el rato y con cara de preocupación me preguntó “¿Lo has vuelto a hacer?” yo, sinceramente, le respondí que no, que no lo había vuelto a hacer y sin nada más que decir me limité a escuchar y a sufrir por dentro mientras nadie se daba cuenta de la afilada cuchilla que estaba entrando en mi cuerpo. De pronto, en mi cabeza sonó esa canción que había escuchado infinidad de veces y de toda la canción sólo se repetía una y otra vez el título de la canción “Hey baby, can you bleed like me?” ¡Eso es! “Hey baby, ¿puedes sangrar como yo?” Sí…verdaderamente ¿podía ella sufrir las palabras que dijo? ¿Podía estar pasándolo mal como yo lo estaba haciendo en ese momento? Seguramente no, ya que ni me miraba al decirlo.Lágrimas derramándose dentro de mí, recordando todo aquello...

“Doodle takes dad's scissors to her skin
And when she does relief comes setting in
While she hides the scars she's making underneath her pretty clothes
She sings:
Hey baby can you bleed like me?
C'mon baby can you bleed like me?
You should see my scars
You should see my scars
You should see my scars
You should see my scars
Try to comprehend that which you'll never comprehend
Try to comprehend that which you'll never comprehend
Just try to comprehend that which you'll never comprehend
Try to comprehend that which you'll never comprehend
You should see my scars
You should see my scars”

sábado, 22 de octubre de 2011

Sonrisas Falsas


Y así, despidiéndome lo más rápido que pude corrí hacia mi habitación, me tumbé sobre la cama, elegí mi canción favorita, con la que más lloraba y me sentía bien al tenerla de compañía. Me quedé observando la almohada, me concentré en la canción y de inmediato volvieron a formarse de nuevo las lágrimas que aún quedaban por derramarse ese día.

Tumbada, sin ganas de nada, llorando desgarradamente… Que irónico pensé, toda mi vida había sido fuerte sin llorar aunque quisiera y ahora… cada puto día que pasa no hago otra cosa que hacer eso. De pronto y sin saber porqué se me vino a la cabeza una frase que me quedé reflexionando sobre ella: “No hay mayor causa del llanto que no poder llorar”. Pensé en todo ese día en las ganas que había tenido toda la mañana en el colegio de querer hacerlo pero no podía. Me veían mal y me preguntaban, aunque conseguí engañarlos a todos justificando que sólo  era cansancio. Por la tarde igual iban aumentando las ganas pero no podía hacerlo, tenía que hacer como siempre…fingir, una de las cosas que mejor se me da. Haciendo estupideces como siempre, pensando en que no se estaban dando cuenta de nada, de lo que realmente quería es estar en mi casa y no allí, de que no tenía ganas de nada y aun así ahí me tenían con las mismas tonterías de siempre, muriéndome por dentro, fingiendo unas lágrimas transformadas en sonrisas falsas.



miércoles, 19 de octubre de 2011

Dudas


Personas… personas que son felices haciendo lo que les gusta, personas que ya lo tienen todo pensado o están casi seguros del camino que quieren seguir. Yo también sabía qué camino tomar, estaba segura y con los ojos iluminados por mi decisión como el resto de algunas personas que conozco, pero…  ahora no estoy tan segura de eso. Dudas. Sé que soy una persona llena de inseguridades, una ignorante, pero, jamás me entraron tantas dudas hasta hoy. Pensando, sentí que mi camino estaba dirigido en dos direcciones y ahora ya no sé que escoger. ¿Estaré segura cuando lo tenga que decidir? Puede que sí o… puede que no… 


domingo, 16 de octubre de 2011

ÉL


Tumblr_lt1dylxg3b1qdrievo1_500_large
¿Qué quién es ÉL? Sí, ÉL, en mayúscula. Para mí no es mi amigo, es mi mejor amigo, el motivo por el que sigo sonriendo aún, lo mejor que me ha pasado en mi vida, la persona que más quiero, a la que más le muestro mis emociones; a la que sé que puedo contarle todo, quién sabe, de una manera u otra, sacarme una sonrisa en mis peores momentos, ÉL… quién convierte una lágrima mía en varias risas, que aun que no nos veamos siempre para mí con sólo cerrar los ojos puedo imaginarlo riéndose a más no poder.

Me gustaría poder describirlo pero me sobrarían adjetivos para poder hacerlo. Romántico, cabezota, alegre, cariñoso… sí así ÉL. Me gusta todo de ÉL, la cara de vergüenza que pone cada vez que hago algo que le avergüenza pero luego se parte de risa, las tonterías que hacemos cuando nos ponemos la cam, cuando dice “¡Voy a hacerlo!” y luego me dice que por favor lo haga yo que le da vergüenza, cuando nos “peleamos” por quién quiere más al otro, cosas… pequeñas cosas que le hacen ser muy especial y me hacen reír, cosas que me gustan repetir o cosas nuevas que me gustaría hacer, pasárnoslo bien y tener esa sonrisa tan especial que hace que todos mis males se vayan.

Me pide que cuando esté mal no preocupe por él pero… lo siento… ¿cómo no quiere que me preocupe? Si es lo más grande y bonito que tengo en mi vida. ÉL… sus cosas… nuestra amistad… nuestra “relación profunda” como lo llama… todos los buenos momentos que están grabadas en fotos y en nuestros corazones… las lágrimas que compartimos por esa película… las lágrimas que compartimos esa vez a distancia… las risas que compartimos por tonterías nuestras… por la risa tonta que siempre nos da sin motivos… por el hecho de que lo tengo y lo tendré siempre me hace sentir de lo mejor.

Si alguna vez me dijesen que es para mí, posiblemente no podría contestar porque lo que siento por ÉL, mi mejor amigo, mi compañero de locuras… no se podría explicar sólo sentir. Lo que sí puedo decir es que lo quiero mucho y que siempre que necesite de mí, allí estaré. ¡TE AMO CARIÑO, ERES LO MÁS BONITO QUE TENGO!

Nuestra canción..

sábado, 15 de octubre de 2011

Capítulo 6: Noche.


Noche. Noche de amor. Noche de lágrimas. Noche de celos. Noche de amigos. Noche donde las estrellas brillaban más para unos que para otros. Noche que empezó en los pensamientos de ellos dos.

Lunes, tarde/noche.

Cuatro de la tarde. La chica impaciente por querer hablar con él, por querer decirle tantas cosas que nunca se atrevió y que no dijo la noche anterior, se conectó rápidamente al chat para ver si se había conectado. Bajó rápidamente la lista de nombres conectados se detuvo un momento a la vez que se llevó una desilusión, no estaba. Se quedó mirando embobada la parte en la que se suponía que debía de estar él… sólo vio a su mejor amigo conectado al que a ella le caía muy bien a pesar de que él por ella sentía algo más que una amistad. Comenzó a hablarle ella a él.

En otra parte…

No se lo podía creer…¿ella? ¿Qué hacía ella hablándole a él? En parte quería que hablar con ella pero por otra quería que lo dejase tranquilo, que olvidase hasta como se llamaba pero el sentimiento de querer hablar fue más poderoso y comenzó a hablarle muy contento.  Poco a poco la conversación estaba resultando aún más animada, lo que le hacía feliz y daño a la vez. La chicha empezó a preguntarle sobre él, en si le había comentado algo o si sabía dónde se había metido, a lo que a este empezó a sentir como si mil espinas afiladas y llenas de dolor se le iban incrustando poco a poco hasta dejarlo completamente dolorido. Como de costumbre, fingiendo, le dijo que no sabía nada de él. Se conectó y él no quería permanecer más rato hablando con ella así que se despidió animadamente con ella y se fue más dolorido que por la mañana.

En casa de la chica…

¡Se había conectado! Cuando iba a hablarle él se adelantó a ella lo que le provocó una enorme sonrisa en su rostro, se despidió del otro muchacho, “que pena”, pensó le apetecía seguir charlando un poco más con él. La conversación entre él y ella, aunque sonase un poco cruel con el otro chico, le estaba gustando más que la que había tenido recientemente con el amigo. Bastaron muchas palabras, adjetivos, verbos, etc… para decirle al muchacho todo lo que sentía por él, todo lo que hacía que para ella le hacía sentirse de lo mejor, todos y cada uno de los momentos que compartieron juntos… TODO…

Por parte de él…

Nada más terminar un par de cosas que tenía que hacer se conectó rápidamente para poder hablar con ella, buscó con los ojos iluminados el nombre más bellos que tenía en toda su lista… ¡Estaba! Corriendo la saludó a lo que esta le respondió. Poco a poco ella le iba diciendo cosas preciosas que no pudo evitar que le saltasen un par de lágrimas, era lo más bonito que le habían dicho, ni siquiera ella… otra persona que había hecho que su corazón latiese lo más rápido posible, pero eso es agua pasada… Ahora lo único que verdaderamente le importaba era ella… la persona que le gustaría tener para el resto de su vida.

Hablaron un poco de todo, de cosas típicas, de cosas divertidas, de cosas que al fin y al cabo disfrutaban hablando por mínimo que fuese. Entre charla y charla tuvieron la idea de que querían juntar en una cena a amigos de ambos, donde querían darles la noticia. No lo pensaron más e invitaron a algunos amigos, donde se tendrían que reunirse con ellos en el lugar donde a menudo frecuentaban.

Más tarde…

A medida que pasaban los minutos iban llegando, unos llevaban esperando varios minutos, unos se retrasaron y otros simplemente se adelantaron.  Cuando ya estuvieron todos entraron al local, era bastante amplio y agradable. Pidieron la comida, se sentaron hasta que se la trajeran. Ambos estaban algo nerviosos al comenzar a contarles a sus amigos que la el día anterior se habían convertido en pareja, a lo que al terminar de relatarlo todos esbozaron una gran sonrisa por ellos.

Después de un rato la cena fue llevada a la mesa por una chica bastante guapa, parecía que tenía que tener la misma edad de los muchachos o un poco más, al llegar a la mesa tanto el chico como ella se sorprendieron al verse. El silencio que se había formado fue roto por uno de los integrantes del grupo, que al mirar la reacción de los dos, preguntó si se conocían de algo, a lo que ellos respondieron que sí, que hace un año y medio habían sido pareja pero cortaron por una discusión, al oír aquellas palabras la muchacha sintió una espinita en el estómago, una espina llamada “celos”.

Mientras cenaban, la otra chica y el chicho hablaron muy abiertamente lo que hizo que la espina de la otra se hiciera más grande, llegó a tal punto que dejó su parte del dinero de la mesa de un golpe y se marchó. Al verla así el chico fue corriendo tras de ella, la aferró con la mano y empezaron a discutir. Ella con lágrimas de rabia en los ojos empezó a decirle palabras mal sonantes a él, a lo que este comprendió que hizo mal al pasar de ella. No pudo verla más así, así que le dio un fuerte abrazo haciendo que ésta se debilitara y le siguiese el abrazo seguidamente después de un tierno beso. Noche de celos que acabó en noche de amor
.
Por otra parte, alguien que había estado observándolos todo el rato sintió una gran punzada en el pecho no quería seguir viéndolos, así que pidió a los otros que lo despidieran de los otros dos y se marchó inventándose una de sus escusas. Caminando solo  en la penumbra de la noche, con el recuerdo de su mejor amigo y de ella repitiéndose una y otra vez en su cabeza. No pudo más necesitaba desconectar, se puso los auriculares y empezó a deleitarse de una canción bella a la par que triste.

Impulsos


Sentada, con la mirada perdida, de pronto una pantallita se encendió. Era mi mejor amiga hablándome y preguntándome que como estaba, le dije que bien pero en realidad no era así... No tenía ganas de nada y mucho menos de estar acompañada. Me preguntó si podía salir y me inventé una excusa para no ir seguidamente me despedí de ella y de otro chico más. Me vestí lo más rápido que pude, no quería estar ahí… rodeada de mi familia, quería salir… pero sola, no quería que nadie supiese que no estaba bien.

Cabizbaja, tapándome la mirada con el pelo, andando despacio y con la única compañía de la música, admirando a cada persona que veía feliz y riéndose. De pronto, no sé porqué una pequeña sonrisa se dibujó en mi cara ¿por qué sucedió? ¿Por ver a personas felices? Sí, eso pensé.

No sabía hacia dónde ir, pero, sentí el impulso de ir hacia allí. Sentí ese impulso de que algo me decía que debía estar allí, que allí me sentiría bien. No lo pensé dos veces me subí rápidamente en cuanto abrió la puerta, me senté en la última fila como de costumbre en el lado del cristal, apoyando mi cabeza en él y empezaron a sonar las canciones más tristes que tenía. Se puso en marcha, me sentía bien ya que sabía que pronto estaría allí.

Poco a poco me acercaba a mi destino, me sentía feliz a la vez que me entró una repentina nostalgia llena de recuerdos de un maravilloso verano, recuerdos que me gustaría repetir.  Me bajé y comencé a caminar, no sabía hacia dónde ir así que mis pies lo decidieron por mí. El primer destino fue el lugar donde fui hace unos meses atrás, donde di una inesperada sorpresa a mis amigos, el segundo fue un largo paseo por la playa. De mientras caminaba por allí, empezó a sonar una canción que me describía, una canción cantada por mi diosa.

Luego, seguí otra vez a mis impulsos y me fui de la playa para ir a ver a una persona que hacía mucho que no nos veíamos. Casi al llegar, a lo lejos, pude ver una pareja que me resultaba familiar, poco a poco me di cuenta que eran dos amigos míos, hablé un poco con ellos y me fui a verla. No estaba… así que decidí irme ya a casa. En la parada volví a encontrármelos, al ir hacia donde ellos estaban la chica me dijo “Vente a casa de él conmigo, nos necesita”. Al escuchar sus palabras decidí que debía cambiar la cara, de que debía mostrarle tanto a la pareja como a él que estaba bien. Ya, en su casa, intentamos que se pusiera bien y cada vez que nos quedábamos solas le susurraba que debíamos hacer algo para animarlo…

Vuelta a casa, me sentía de lo mejor por el hecho de haberle hecho de reír y que se lo hubiese pasado bien. Pero… ahora volví a recaer con el mismo sentimiento que de hace tan solo unas horas…Con la compañía de una canción que había estado resonando en mi cabeza todo el día…