sábado, 8 de octubre de 2011

Desilusiones

“¿Por qué no quieres ser optimista y ver que las cosas van a ir bien si piensas que irán bien? Eres tonta siempre dices que no, que todo saldrá mal, que la vida siempre es negro, que no podrás hacer cosas que otros sí pueden. Sé optimista una vez en tu vida”

¿UNA VEZ EN MI VIDA…? ¿ACASO CREES QUE NUNCA FUI OPTIMISTA? ¿QUÉ NUNCA VI LA VIDA EN OTRO COLOR? ¿QUÉ NUNCA PENSÉ EN QUE PODÍA HACER TODO LO QUE ME PROPUSIESE? Perdona… si crees eso es que no me conoces para nada… “No hables de lo que no sabes”, esa es mi frase favorita desde que la escuché y veo que le va perfecto a algunas personas… Yo creía que sí, que si me lo proponía podía conseguir todo lo que quisiera, yo creí en que ser optimista era mejor, que lo vi todo de color rosa… que estúpida fui al creer todo eso. 1, 2, 3,  4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 14 y 15… quince años me costó ver que mientras más optimistas seas y más confiado en ti mismo seas vendrá alguien mejor que tú que te hundirá, que te ponga el autoestima por los suelos o que simplemente veas que todos los que te rodean son mejores que tú, que mientras ellos hacen muchos logros y tú hagas algunos nunca verán eso siempre verán tus errores y tus defectos… así que… ¿para qué ser optimista? ¿Para qué hacerse ilusiones? Es mejor ser pesimista y tener ya preparada las desilusiones para que luego el daño ya lo tengas de por sí o para que no duela tanto cuando te lleves las peores desilusiones de tu vida…

Que tendría que dejar de decir que siempre va a ser todo negro y nunca rojo o azul, que debería aprender de personas que si tienen motivos para ver las cosas como la veo yo, que tendría que valorar lo que tengo… eso me dicen…  Pero… ¿qué sabrán cómo me siento? ¿Acaso están dentro de mi piel, más allá de mis sentimientos? No… no lo saben. Creen que nunca sé valorar las pequeñas cosas que me rodean… se equivocan intento hacerlo y siempre lo consigo, pero ¿qué hay de malo en ver la vida en el color que uno quiera? Que muchos intentan darme ánimos para verla de otra manera… pero… ¿y si las puñaladas que te da la vida y muchas personas son más fuertes que los ánimos? Por un ánimo que te den luego serán cien puñaladas las que te den, por eso… es mejor ser pesimista a que te lleves muchas desilusiones… ya que si no lo haces luego sangrarás… y lo harás interiormente y no hay ninguna tirita que se pueda poner dentro de ti…


Elegir el lado de la cara... eso hice... al principio quise ver el lado bueno pero fui idiota al verlo así ya que mientras más bueno quisiera verlo todo comprobé que no era así, que pude comprobar por mí misma que allá donde voy puedo ver que muchas personas lloran y sufren más de lo que sonríen y por mucho que me esfuerce en cerrar los ojos para evadirme de todo siempre queda grabado en mi... 


Que cuanto más intento reír llega alguien que me hace llorar, esa persona llamada sentimientos...


viernes, 7 de octubre de 2011

Mi nueva forma de ser

Escribir, cliquear y descubrir aquella frase que se me quedó marcada. “Dime amigo: ¿La vida es triste o soy triste yo?” Pensativa, me puse a reflexionar sobre lo que acababa de leer… ¿es triste mi vida o lo soy yo…? Sinceramente no supe que pensar pero de pronto lo comprendí. No era mi vida si no más bien yo. Acostada, mirando al techo, pensé en todo lo que sentía en ese momento rabia, tristeza y felicidad; que bipolar pensé. Más detenidamente llegué a la conclusión de que sentía rabia hacia mí misma por haber gritado a una persona que quería mucho sin tener culpa de nada. Tristeza… es un caso aparte... ¿Felicidad? Sí, me sentía feliz de tenerlos a todos… a ellos… a algunos más especiales que otros pero sí, cuando acabe de gritar, de llorar, de casi despertar de esa pesadilla los vi a ellos sonrientes… alumbrando la oscuridad que me rodeaba, susurrándome que todo iba a ir mejor que volvería a aprender lo que olvidé… aprender a a reír y a sonreír sin tener que hacerlo a la fuerza, a poder levantarme por mis propias fuerzas sin tener que depender de nadie, a poder mirar de nuevo las pequeñas cosas que me hacían sentirme feliz cada día, a mirar con buenas perspectivas todo lo que me rodeaba. Eso pensé hasta hoy… cuando desperté empecé a flaquear de nuevo, como si lo que hubiera visto el otro día nunca hubiese estado. “¡Que borde estás!” “Si estoy borde déjame” “Como quieras… pero dime… ¿qué te pasa?” “Nada que tengo sueño” “No, algo te pasa y no lo quieres contar” “¡Joder! ¡He dicho que estoy bien dejadme de darme el puto coñazo!” “Vale…yo sólo quería ayudarte tía…tampoco te pongas así…” “Pff… lo siento… por haberme puesto así…tengo sueño, nada más ¿vale?” “Bueno…vale…” , palabras que se repiten constantemente en mi día a día… odiándome a mí misma por ser así con quien me importa de verdad pero… ¿y qué puedo hacer? Soy así y no creo que vaya a cambiar… si ya cambié demasiado y no me gusta para nada mi nueva forma de ser, si ya olvidé completamente a sonreír y a reír con todas mis fuerzas, si ya me pesa la sonrisa demasiado… Si ya no tengo  ganas de estar con nadie, intento que mi presencia sea invisible para el resto que me rodea… porque sé que si intento hacerme notar puedo hacer mucho daño a quien quiero… por eso, decidí  auto aislarme de todo y de todos y empecé a ir por el camino que nadie quiere estar o que muchos desean…


miércoles, 5 de octubre de 2011

Ardiendo por dentro

¿Qué ocurre a mí alrededor? Siento que hay cosas que están cambiando, puede que alguien que quiera mucho o…puede que esté cambiando yo. Probablemente sí… sí pienso que puede que esté cambiando y mucho, no digo que cambiar sea malo siempre y cuando sea de una forma que nos sintamos bien, pues…en mi caso es todo lo contrario. Ya hace mucho que ya no tengo las mismas ganas de antes, las mismas ganas de reír, las mismas ganas de hacer locuras parece que ahora  sólo las hago por costumbre o porque todos se divierten con ello pero ya… no es como era antes. Antes disfrutaba de todo, antes aprendí a reír sin forzarlo, antes…todos esos “antes” los echo de menos ahora más que nunca… Una melancolía que me vuelve frágil, sin fuerzas para seguir, sin ganas para reír…
AHORA, pienso en este ahora en que cada día que pasa siento mi cuerpo arder en mi propio dolor, riendo falsamente o rara vez de verdad de día y llorando a solas en la penumbra de la noche con mi única compañía de mi diosa… Ella... la que con sólo una nota o melodía hace que me sienta acompañada… mientras ella canta en mis oídos evito escucharme los gritos de dolor mientras caen lágrimas… una a una sin parar… mientras escucho esa canción que también arde por dentro… ¿El motivo de mis lágrimas? Ni siquiera yo misma lo sé, sólo sé que he cambiado bastante y no me gusta para nada mi nuevo yo, es más hay ratos en que me asusta pensar en lo que soy ahora y eso me hace bastante daño, aprieta en mi pecho y parece que no se irá en bastante tiempo. Aunque lo más extraño en mí es que siga mostrando una sonrisa mientras ardo por dentro y lloro por fuera… ser tan bipolar a veces ya cansa…

“Just gonna stand there and watch me burn
But that's alright because I like the way it hurts
Just gonna stand there and hear me cry
But that's alright because I love the way you lie, I love the way you lie, I love the way you lie”



                                         


sábado, 1 de octubre de 2011

Impotencia

Sentada en un banco en soledad, viendo como se desarrollaban los acontecimientos. Era una imagen tierna a la vez que triste,mis labios enrojecían al apretarlos con mis dientes por el enorme sentimiento de dolor que sentía al verlos...al no saber si continuarían o seguirían, cada vez se hacía más fuerte y sin querer de mis ojos oscuros se escapó una lágrima... una lágrima que pronto se convirtieron varias más. Una hora, una hora llorando sintiendo vergüenza por el mero hecho de estar siendo observada por personas que pasaban y se fijaban en mi lloroso rostro. Después de esa hora decidí girar mi cuello y de nuevo empezaron a brotar...esta vez de felicidad, una felicidad que no se podía explicar, al verlos abrazándose y dándose un tierno beso.


A la noche... ¿qué es lo que pasó? Él...preso del dolor, pidiéndome lloroso algo que, como muy bien dijo, no era nada cómodo ni para él ni para mí. Acepté sólo porque vi que él no podía más y yo tampoco, la situación tampoco era fácil para mí...Pausa en la conversación... me hallaba vomitando y lloriqueando por el inmenso dolor que suponía todo ello. Sus palabras y sus súplicas aún resonaban en mi cabeza una y otra vez "Por favor...dile esto de mi parte...Hemos terminado para siempre..." Me encerré en mí misma, débil, sin aliento y con la única compañía de la música y de un tierno oso que apreté con todas mis fuerzas contra mi pecho, desgarrándome y chillando por dentro y nuevamente como una estúpida comencé a llorar. Impotente sin saber qué decir ni qué hacer, intuyendo que nunca más vería escenas de amor entre ellos dos...

lunes, 26 de septiembre de 2011

Modo de vivir

“¿Cuándo dejarás de comportarte como una loca? ¿Cuándo sentarás la cabeza? Si es que siempre vas corriendo y gritando, algún día te matarás por ir a lo loco…” ¿Y qué hay de malo en estar loca e ir de un lado a otro corriendo? ¿Es que acaso quieres que me quede toda mi vida sentada sin poder disfrutar de lo que me rodea? ¿De no poder disfrutar de lo que soy y como soy? Perdona…pero es MI VIDA, yo la disfruto como quiero. Me gusta tal y como es ¿y sabes por qué? Porque me gusta esa sensación de gritar tan alto que me libro de todas las frustraciones que cargo en mi día a día, porque me gusta ir rápido sentir que nadie puede pararme y que si me doy una ostia por ir demasiado rápido aprendo dónde están mis límites y aprendo también a poder superarlos. Pero no sólo aprendo a ir rápido si no también a ir despacio ya que yendo rápido no ves las pequeñas cosas que me rodean, porque haciendo las cosas con calma me doy cuenta de bastantes cosas, me doy cuenta de pequeñas cosas…pequeños detalles que aunque algunos crean que son cosas mínimas para mí son grandes cosas que me ayudan a ser feliz, a reírme con cualquier tontería con un amigo, a darme cuenta de quién es feliz o quién sufre…pequeñas cosas que si las haces despacio aprendes a verlo. Así que… “soy tan extraña que vivo mi vida con calma pero a toda ostia”

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Miedo a fracasar

¿Nunca has sentido que la mayoría de la gente espera grandes cosas de ti sin que sepan que el esfuerzo que haces es igual, menor o un poco mayor que de las otras personas? Yo sí más de una vez. “Ésta es una chica muy responsable y trabajadora…ella te ayudará…ella se esfuerza mucho…a ver si aprendéis de ella…tía los profesores te aman”. ¡Queréis dejar de ponerme como ejemplo de una puta vez! No soy tan buena como os creéis, ¿no os dais cuenta de que me hacéis grande sin yo quererlo? Veo que no, que no sabéis lo duro que es que alguien espere mucho de ti y que en realidad hay personas que trabajan mucho mejor y más que yo y no las veáis solo porque parece que nunca he roto un puto plato en mi vida y no es así, sólo veis lo que queréis ver porque soy de una manera distinta a cómo soy. ¿Creéis que alagándome conseguís hacerme sentir bien? A veces sí, porque sé que me he esforzado en algo que he puesto todo mi empeño pero en otras cosas no ya que he visto cosas aún mejores que las mías y no se las valora como se merecen… ¿Sabéis? Con esas palabras lo único que hacen es que a veces tenga miedo al fracaso, esperan tanto de mí que a veces tengo bastante miedo a no conseguir lo que me propongo y defraudar a quienes más esperan de mí…


jueves, 15 de septiembre de 2011

Música

Si alguna vez me preguntasen si la música es algo que han hecho personas para expresar lo que sienten diría que sí y algo mucho más para mí. Diría que sí porque muchos han puesto empeño en conseguir lo que quieren, en poder expresar su: alegría, dolor, dudas… O experiencias de otras personas.
¿Que por qué es algo más para mí? Simple, para mí no es sólo las emociones de las personas que componen cada letra de cada canción, para mí es el mejor escondite que puedo tener. Ahí puedo esconderme, ponerme los cascos cuando no quiero oír más y alejarme de todo y de todos, la única compañera de mis lágrimas o la que cuando quiero llorar y no puedo me ayuda a que pueda soltarlas. También me ayuda a sentirme bien cuando no quiero estar con nadie, cuando sólo necesito su compañía, con mi cara empapada en lágrimas y en mis oídos sonando fuerte y maravillosa mi diosa favorita.
Así que si me preguntasen que es la música para mí, sin duda respondería eso.