martes, 2 de octubre de 2012

Forever And Always

A ti: "¿Sabes quién soy?"- te dije sonriendo. "¡Claro que sí!"- me respondiste riendo. Y a ti, al que menos  hablaba, te recuerdo vagamente pero hace dos años estábamos los tres allí...
Las primeras sonrisas, las primeras lágrimas, las primeras risas... En un día tan especial como este y como vosotros dos, se recuerdan muchas cosas como esas. Sabéis que cada persona te puede hacer sentir de una manera u otra, ¿no? Pues bien, así es cómo me siento cuando estáis conmigo:
Me hacéis sentir que soy vuestra niña pequeña, que soy la única que os puede amar de la manera más infantil que se haya visto. Hacéis sentir tan bien a vuestra pequeña llorona que, no puede evitar soltar un par de lágrimas al ver las fotos de los tres; agradeciéndoos a ambos de estar conmigo. La pequeña princesa se siente feliz en los brazos de su rey y príncipe. Se siente como si todo lo que le hiciera daño se fuera, como si tuviera que chillar de alegría; como si tuviera la necesidad de ser feliz a vuestro lado...


A ti, mi gordi rey hermoso. Mi niño soñador favorito... Mi amor: sueña, ríe, ama, viaja y vuelve a soñar. Puedes llorar pero que sea en mi hombro, deja que las estrellas salgan de tus ojos y que acaben en mi pecho. Cariño, la vida te hará llorar más de una vez pero sigue siendo el gran soñador que eres. Si te caes, me tiro al suelo para levantarte. Si las estrellas se derraman, no te preocupes, las recogeré.Si te enamoras, déjame ser la primera que te diga que lo intentes una y otra vez si merece la pena. Si te pierdes en las vías, dame la mano que te guío. Sube al tren conmigo, me sentiría muy sola si no estuvieras...


Mi bollito, a ti te digo que: rías, que pruebes el amor, que sigas siendo la gran persona que eres, que brilles. Siempre me dices cuando lloro: "Deja de llorar que eres fuerte, siempre lo has sido". Fui e intento ser fuerte pero si soy así es gracias a vosotros dos. Si tengo coraje, es porque vosotros me habéis enseñado a tenerlo. Cielo, ama a alguien que sepa y se preocupe de hacerte feliz. Y si lloras, déjame secarte las lágrimas. Y si chillas de alegría, tanto él como yo chillaremos aún más fuerte; chillaremos porque nuestra gordilla es feliz...

Y ahora a los dos: podré tener un hermano pero él nunca será los hermanos que sois vosotros para mí. Quiero crecer con vosotros porque si lo hago con vosotros, "crecer" no me dará tanto miedo. Quiero ir a miles de conciertos con vosotros. Quiero reír, quiero llorar; sabiendo que estáis a mi lado. Os quiero en el tren. Os quiero chillar por llegar tarde pero, aún así, el tren siempre estará ahí. Quiero abrazarte y besarte debajo de un paraguas. Quiero comer bollitos de chocolate contigo hasta que no pueda más. Quiero que seáis el rey y el príncipe del cuento de la pequeña princesa que no quería crecer. Os quiero guiar cuando os sintáis perdidos...
                                                             Os quiero para siempre y siempre...

martes, 26 de junio de 2012

Cama de lágrimas

Te recuerdo cada día como si estuvieras aún conmigo, o eso hacía. Te hablo. Me hablas un poco. Te digo que si estás, me dices que sí. Te digo "Hola cielo, un corazón y ¿Cómo estás?". Te llegan mis mensajes, lo sé. Y también sé perfectamente que puedes contestarme pero, aún así, no lo haces. Pasas totalmente de hablarme. ¿Acaso estás enfadada conmigo? No, no lo creo. No he hecho o dicho nada para hacerte enfadar. ¿Estás haciendo algo? No, tampoco pienso eso; me lo habrías dicho. ¿Estás cansada ya de mí o ya no me quieres? Son preguntas que me rondan la cabeza y creo que la respuesta a ambas son "Sí".

Pongo canciones aleatorias en mi móvil y todas me recuerdan a ti. Antes al querer recordar momentos contigo, mi cabeza no me lo permitía: quería recordar pero no podía. Y, ahora que no quiero recordar para no hacerme más daño, aparecen todos y cada uno de nuestros recuerdos. Te recuerdo riendo, pegándome, chillándonos, durmiendo juntas, comiendo juntas, contándonos secretos, nuestras paranoias, todo... Miro tus cartas llorando como una niña pequeña, miro las fotos que nos hacíamos, voy a tu casa y me quedo en la puerta sentada llorando; voy a cada sitio al que hemos ido y, mi mente, me juega malas pasadas e imagina que estamos ahí. Imagino que estás en la puerta de tu casa mirándome y diciéndome que había llegado tarde. Te imagino sentada en mi cama como hacías cuando venías a buscarme para ir al instituto. Imagino algunas de aquellos días en los que me decías que fuéramos al que iba a ser tu instituto nuevo e íbamos a que lo vieras. Pero... ¿por qué ya no eres así conmigo? Antes me hablabas cuando tenías internet de algún lado y me hablabas por el wathsapp; ahora, parece que ya ni existo. Y me duele. Me duele como si me clavaran unas cuchillas invisibles en el pecho. Estoy harta de ser la misma gilipollas que te dice que te ama, que te echa muchísimo de menos, que si te dice que le cuentes cosas, que le mandes fotos de todo aquello, que te pregunte cómo estés... Y que tu pases o me contestes con un simple "Bien" o que demuestres desinterés... ¿Sabes? Gracias por haber querido que durmiera tantas noches contigo. Ahora, solo estamos una cama de recuerdos de lágrimas y yo... Te amo y te amaré aunque demuestres tanta indiferencia...

viernes, 1 de junio de 2012

Demasiado


Demasiadas cosas diría yo que se me cruzan en mi incomprendida mente. Cosas que me ahogan, cosas que me hacen preguntas a las cuales no tengo respuesta, cosas que me rajan por dentro; cosas que, probablemente, no se vayan nunca. Cosas que ya ni siquiera puedo escribirlas si no, más bien, las hablo conmigo misma...

Y esa soy yo, alguien que le gusta caminar sola y sumergirse en sus pensamientos y aislarse del mundo que la rodea. Esa soy yo, una aislada que ya no mira a los semáforos y pasa sin mirar hacia los lados, una loca que no le preocupa si algo se la lleva por delante. Yo, alguien que se reprocha ser la persona que soy. Quise cambiar hace mucho tiempo, pero veo que no sirvió de nada. Soy esa extraña persona que no le teme al amor pero sí a tener pareja. Temo a tener pareja y que me haga sufrir más de lo que ya lo he hecho o miedo a no hacerle ver a esa persona que la quiero, miedo a no saber cómo amar.

 Sentir que ya he fallado mucho a mis amigos e incluso sentir que, me he fallado a mi misma. Es lo peor del mundo tener esos sentimientos que, seguramente, son verdad. Me encantaría despertarme un día y comprobar que les hago feliz, que puedo cumplir sus expectativas, que les he ayudado mucho, que les he secado las lágrimas cuando lloraban, que estuve con las personas que están muy lejos de mí... Realmente sería algo precioso. Me gustaría ser alguien que sienta que las cosas que hace sirven para algo... Me encantaría...

Sinceramente, desde mi perspectiva, no creo que sea "la mejor amiga que se puede tener" o "una buena persona" como algunos me dicen...

sábado, 26 de mayo de 2012

Juguemos al juego de las mentes hermana


Juguemos. Juega conmigo al juego de las mentes hermana. Tú y yo; las dos. Me dijiste que era complicado entenderte, que era difícil de sacar algo de esa mente que te hace daño, que preferías estar sola, que lo olvidase todo. Deberías de saber ya como soy; una CABEZONA, como te dije. Te empecé a hacer preguntas, te comprendí. Comprendí esas palabras y sentimientos a la perfección. La historia que me contabas era la mía. Éramos dos personas completamente diferentes que estaban pasando por lo mismo. Empezábamos el juego. Era tu mente contra la mía. Mentir era lo que querías pero a mí no me podías engañar. Eran dos mentes, que ya habían sufrido demasiado, las que peleaban por ganar ese juego. La mía era astuta y sabía cómo hacer que me dijeras lo que te pasaba. Tú te intentabas defender de mí, no querías decir nada pero al final caíste… Estabas perdiendo poco a poco el juego aunque, ya sabía desde el principio que ibas a someterte a las preguntas de este incomprensible cerebro. Desee fuertemente estar a tu lado en ese momento pero era imposible, estábamos a muchos kilómetros de distancia… Aunque… creo que me sentí feliz ese momento, había hecho algo bien; Pude entrar en tus ojos y pude ayudarte a no estar tan sola… Te quiero onee-chan.

sábado, 19 de mayo de 2012

"There's a girl who feels a shit"


Era como sentirse la persona más impotente del mundo. Era saber que todo lo que hacía no valía la pena. Era sentir que había fallado en todo: como hija, como amiga… Era saber que por mucho que lo intentase nada iba a salir bien; quería hacer mucho más por las personas pero, ya vi que no sabía cómo hacer que una sonrisa apareciera en el rostro de las personas que más amo y más afligidas están. Lo sabía: había fallado a todos y a mí misma…
Había sido machacada por mi poca valía. Había sido machacada por mis propios intentos fallidos de mejorar. Había sido machacada por los recuerdos. Había fallado en querer ser un poco más expresiva. Había fallado en intentarlo todo. ¿Podría ser peor persona de lo que ya soy? Le pregunté a mi verdadero yo cuando la miré a través de mis ojos inexpresivos en aquél espejo. ¿De verdad que lo estaba haciendo todo tan mal? ¿De verdad no podía hacer feliz a nadie? Eran muchas preguntas que hacían que mi cuerpo ardiera de un fuego que quemaba mi piel cicatrizada. Mientras me hacía tantas preguntas sentía como el agua se había enfriado en toda mi piel y sin pensarlo metí la cabeza rápidamente mientras que, escuchaba fuertemente la triste melodía de mis pensamientos. Y al pensar en aquella frase que tanto definía cómo me sentía, salí. Saqué rápidamente la cabeza y comencé a llorar…

“There’s a girl who feels a shit…” 


domingo, 13 de mayo de 2012

Jóvenes Eternamente

Chillaba y pensaba, pensaba y lloraba. Mi cuerpo me obligaba sin poder detenerlo algo que yo no quería; crecer. Me veo, cambio, me veo y sigo creciendo. Me obliga a entrar en el mundo adulto que detesto, me obliga a pensar que jamás tendré esa esencia que se tiene al ser joven y me asusta. Me asusta desconocer qué tipo de cambios o sentimientos tendré de adulta, que jamás disfrutaré de esa esencia que me encanta; se podría decir que esa es mi droga. La droga que, seguramente, todos queríamos tomar una y otra vez. Un escalofrío recorre cada parte de mí… ¿Crecer? ¿Ser adulta? ¿Tener la esencia de la madurez? Creo que no son cosas para alguien que ha nacido para estar en contra de todo lo que le rodea, de todo lo aburrido y cotidiano. ¿Cómo podría decirlo…? Joven y salvaje: serían dos estupendas palabras para definirme. Ir rápido y lento al mismo tiempo, rompiendo la estúpida monotonía y aburrida vida de los adultos. Sin tener otro problema que no sea si me peleo con algún amigo muy querido por mí, porque me grite con los que convivo o de pensar si me quieren o no. Creo que sería una pena perder todo eso; no me gusta para nada pensarlo pero es algo que recorre, la mayoría de los días, mi pensamiento. Me gustaría poder gritarle al mundo que no le tengo miedo pero en realidad le temo. Temo ese mundo del futuro. ¿Sería posible poder cerrar los ojos, cuando seamos adultos, y poder ver y sentir esa esencia tan amada? Sería algo raro pero, me encantaría. Me encantaría ser joven eternamente. Me gustaría poder mandar a la mierda el trabajo que tenga, quitarme ese traje que me ata a la sociedad y poder salir con las personas que siempre amé y amaré. Me gustaría tanto gritarle a todos que soy y seré joven hasta que me mate mi locura. Una locura casi perfecta. Me gustaría poder chillarle con lágrimas en los ojos a las personas aburridas que encontré la esencia que perdí. Me encantaría poder hacer eso pero claro… Hay que hacerse mayor y experimentarlo. Pero me da miedo crecer…

Seamos jóvenes eternamente, por favor…

lunes, 7 de mayo de 2012

Vías


Y ahora tanto me como myself hemos comprendido que ese tren no lo encontraremos en vida. La vida no es un tren; es un camino tormentoso, lleno de vías. Vías; nuestras elecciones. Todas ellas no tienen que estar compuestas por respuestas como “Sí” o “No” o por las preguntas que nos esperemos que nos hagan. En estas vías debemos ser nosotros quienes tengamos el valor de seguir adelante, sin responder “Sí” o “No”, si no creando nuestras propias respuestas y preguntas. Las respuestas y preguntas de nuestra vida. El tren no es otra que la muerte. Subimos a él cuando comprendemos que nuestro agotador camino por esas vías ha llegado a su fin. Ese tren realmente nos recoge y lleva a la felicidad después de todo pero, por el momento, debemos ser nosotros los que vayamos por esas vías.  Y puede que ahora mismo aparte de mí, hay muchas personas que están perdidas, que no ven esas preguntas ni respuestas.